top of page

Cuando el silencio pesa más que el amor.

  • Foto del escritor: Adriana  Gomez Peña
    Adriana Gomez Peña
  • 10 feb
  • 2 Min. de lectura

La violencia no siempre es evidente ni inmediata. Muchas veces se instala de forma progresiva, se normaliza con el tiempo y se confunde con “defectos personales” o “exceso de sensibilidad”.


  • Te sientes constantemente culpable o responsable de los conflictos.

  • Dudas de tus percepciones, emociones o recuerdos.

  • Sientes miedo de expresar lo que piensas o sientes.

  • Te disculpas todo el tiempo para evitar conflictos.

  • Tu autoestima ha disminuido notablemente.

  • Sientes ansiedad, tristeza o vacío desde que estás en la relación.


El control en una relación no siempre se manifiesta de forma evidente o violenta. Con el tiempo, estas conductas van limitando la autonomía, la expresión personal y la red de apoyo.


  • Revisa tu celular, redes sociales o mensajes.

  • Decide con quién puedes hablar o a dónde puedes ir.

  • Minimiza o ridiculiza tus opiniones.

  • Controla tu forma de vestir, hablar o comportarse.

  • Te exige explicaciones constantes.

  • Se molesta cuando buscas apoyo en otras personas.


En algunas relaciones, la manipulación emocional se instala de manera progresiva y confusa. No siempre se reconoce como tal, porque suele ir acompañada de culpa, dependencia afectiva y mensajes que distorsionan la responsabilidad emocional. Estas dinámicas terminan afectando la percepción de uno mismo y la capacidad de poner límites. 


  • Te culpa de su comportamiento (“me sacas de quicio”, “por tu culpa reacciono así”).

  • Alterna violencia con disculpas, promesas o muestras intensas de afecto.

  • Te hace sentir que sin él/ella no puedes.

  • Minimiza el daño (“no fue para tanto”, “estás exagerando”).

  • Te hace sentir responsable de tu bienestar emocional.


Cuando una relación genera miedo, humillación o daño, ya no es sana. Estas son señales claras de violencia:


  • Insultos, humillaciones o descalificaciones.

  • Amenazas (explícitas o veladas).

  • Empujones, golpes, jalones, intimidación física.

  • Violencia sexual o presión para tener relaciones.

  • Daño a objetos como forma de intimidación.


Una sola señal ya es importante. No es necesario que todas estén presentes para que exista violencia, y busques ayuda.


  • Recursos de apoyo: no tienes que hacerlo sola/o

  • Buscar ayuda no es exagerar ni traicionar a nadie. Es cuidarte.

  • Habla con alguien de confianza: familia, amistades, compañeros.

  • No minimices lo que sientes.

  • Confía en tu intuición: si algo duele, no es normal.

  • Psicología clínica o terapia especializada en violencia de género.

  • Trabajo social.

  • Psiquiatría (si hay ansiedad, depresión o trauma).


Líneas de orientación psicológica. Si estás en Colombia:

  • Línea 155 – Orientación a mujeres víctimas de violencia (24/7).

  • Línea 122 – Fiscalía General de la Nación.

  • Comisarías de Familia.

  • ICBF (si hay niñas, niños o adolescentes involucrados).

  • Emergencias: 123 si hay riesgo inmediato.


La violencia no es amor. El control no es cuidado. El miedo no es normal en una relación. Mereces respeto, seguridad y paz. Hay ayuda disponible y personas dispuestas a acompañarte.


Por ZERA Psicología y Psicosentir y Actuar.


 
 
 

Comentarios


bottom of page